A eso de las 9 de la mañana ya estaba en la redacción porque nos tocaba ir de producción. Sabíamos que íbamos a pasar frío pues nos íbamos a Miraflores de la Sierra.

Según nos íbamos aproximando, los termómetros de los coches iban bajando sus mediciones hasta llegar a los -3,5ºC. Ya os podéis imaginar cuál ha sido la expresión más repetida de la mañana: "¡qué frío hace!". Aunque la cosa no quedó ahí, pues la temperatura bajó un par de grados más hasta los -5ºC. Sólo sé que cuando salía a orinar -hay que ser 'fisno'- no noté nada ahí abajo...
Bueno, nosotros tampoco nos podíamos quejar porque estábamos metidos en los coches, con la calefacción a tope y disfrutando de los paisajes por los que nos movíamos e, incluso, con la radio puesta: M-80, los 40, Kiss FM, Máxima FM... aunque también había que hacer zapping por las emisoras de información para saber qué es lo que se cocía. De todo lo que escuché sólo me quedé con un dato: la temperatura mínima que se alcanzaría en Madrid se cifraba en los -7ºC. Poco nos faltó.
Pero para Diego, el fotógrafo, era de estar a -7ºC o a -10ºC.
Entre pasada y pasada de las máquinas quitanieves que esparcían sal, Diego cogía la cámara y se plantaba donde fuese para hacer unos retratos más espectaculares para ilustrar mejor la comparativa de estos compactos -
shh! hasta ahí puedo leer-. Sí, esa 'cosa' negra que se ve es él trepando por las laderas. El pobre ha sufrido y mucho. Ya le he dicho que a ver cuándo es la próxima sesión de fotos con estas condiciones porque se le ha visto muy puesto ;-)
Dejando un poco de lado la coña, menos mal que pudimos hacer la producción sin problemas porque ni la nieve ni la lluvia hicieron acto de presencia.
Para mañana se esperan nevadas de nuevo en la capital, así que de haber retrasado todo un día podría haber fastidiado el trabajo. Ahora a esperar a ver los resultados... y ahora mismo a dormir, que lo necesito.